La permanente y tensa situación política que
vivió la República Dominicana durante los doce años de gobierno de Joaquín
Balaguer (1966-1978) alcanzó su clímax el 12 de enero de 1972, cuando los
organismos de seguridad descubrieron el escondiste utilizado por cuatro líderes
del Grupo conocido como los “Comandos de la Resistencia” o “Grupo Amaury”,
quienes murieron, después de 15 horas de combates contra tropas
militares y policiales.
Los revolucionarios detectados y ultimados en una
residencia ubicada el kilometro 14 de la Autopista de Las Américas, fueron
Amaury Germán Aristy (líder del grupo), Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal
Prandy (La Chuta), y Ulises Cerón Polanco. Eran perseguidos por la
policía bajo la excusa de que, junto a otros revolucionarios, habían
asaltados la sucursal The Royal Bank of Canada, el 8 de noviembre de 1969, pero
realmente porque constituían la base político-militar de la expedición armada
que desde Cuba preparaba el Coronel Francisco Alberto Deñó, jefe de la
estructura conocida como“Los Palmeros”.
Los Palmeros estaban integrados por izquierdistas
seguidores del Coronel de Abril, quien, bajo el nombre de “Román”, dirigía el
entrenamiento militar en las sierras cubanas desde 1968. Amaury y sus
compañeros formaban una avanzada de guerrilleros urbanos que tenía como
objetivo preparar la base político-militar de la esperada expedición
guerrillera. Antes de integrarse a Los Palmeros, aquellos revolucionarios
habían estado vinculados al Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Al momento
de sus muertes, los Comandos de la Resistencia se encontraban virtualmente
aislados de la organización madre, debido a las intrigas de los agentes
infiltrados en Cuba, quienes habían provocado que Caamaño perdiera su confianza
en ellos. Se dice que Virgilio (Villo) Gómez Suardí, que llegado a Cuba en
1970, llevó la idea a Caamaño de que Virgilio Perdomo era un agente del enemigo
infiltrado en el grupo de Santo Domingo, lo que era falso. Caamaño rompió los
contactos con los “Comandos” cortándole los recursos necesarios para su accionar.
La acción policial
El cerco militar y policial se inició en la
madrugada del 12 de enero y se prolongó durante gran parte del día, en medio de
los combates, en los que participaron más de 500 efectivos, aunque oficiales
policiales dijeron que solo fueron 250 hombres. Los combatientes
revolucionarios se pertrecharon en una cueva que estaba próxima a la
residencia que utilizaban como escondiste y allí resistieron hasta
encontrar la muerte.
Una versión de lo que pasó el 12 de enero,
firmada por el periodista Luis Eduardo (Huchi) Lora, apareció en la revista
Ahora del 24 de enero del mismo año: “El 8 de noviembre de 1970 se produjo un
hecho que marcó su fin y el de otros izquierdistas: el asalto a The Royal Bank
of Canada. Poco después la Policía anunció que el asalto fue cometido por
Amaury Germán Aristy, Plinio Matos Moquete, Harry Jiménez, Virgilio Eugenio
Perdomo Pérez, Ulises Arquímedes Cerón Polanco, Bienvenido Leal Prandy (La
Chuta), y otras personas. Pero esos seis eran los prófugos”.
“Se ofreció recompensas para quienes ofrecieran
datos que condujeran a su captura. Luego la Policía dijo que ese grupo estaba
comprando armas y que planeaba varios actos terroristas, incluyendo secuestros
de altas personalidades del gobierno y del cuerpo diplomático. La institución
policial les ofreció garantías para que se entregaran y ellos rehusaron,
declarando que no creían en eso por los antecedentes de izquierdistas que han
sido asesinados después de entregarse”.
“Fuerzas policiales emprendieron una búsqueda minuciosa
y realizaron allanamientos masivos en amplias zonas de la capital, sin ningún
resultado. El 12 de enero la Policía dio con Amaury, Virgilio, Ulises y La
Chuta, quienes estaban ocultos en una casa internada entre matorrales, en el
kilómetro 14 de la autopista de Las Américas, al Este de Santo Domingo. Se
tendió un cerco insalvable a los cuatro jóvenes, y en las primeras horas del
miércoles 12, se produjo el primer enfrentamiento entre la Policía y los
jóvenes, cayendo, por un lado, La Chuta y Ulieses, y, por el otro el capitán
Virgilio Feliz Almánzar Fernández y dos rasos”. Las tropas de la policía
estuvieron dirigidas personalmente por el general Nivar Seijas, con la
presencia de altos oficiales de las Fuerzas Armadas.
“Sólo quedaban Amaury y Virgilio, quienes se
internaron en una cueva cercana a la casa que les servía de escondite. Allí se
parapetaron dispuestos a vender caras sus vidas, y así lo hicieron. Resistieron
hasta horas de la tarde a todo un ejército que se fue haciendo cada vez más
grande con refuerzos de la Policía Nacional, la Fuerza Aérea Dominicana, El
Ejercito Nacional y la Marina de Guerra. Aviones, tanques, carros de asaltos,
helicópteros, cañones, morteros y otras armas pesadas fueron desplazadas para
enfrentar a los dos jóvenes, que finalmente cayeron, como cayeron, además del
capitán Almánzar Fernández, el teniente José Brito Rodríguez y los rasos Benis
Perdomo Ferreras, Héctor Inés Alcalá, José Rodríguez Liriano, Daniel Pérez
Corporán, Martín de Jesús Ortiz y Cristo del Rosario Pérez Cuesta”.
Los cadáveres de los cuatro jóvenes, de acuerdo
con El Nacional del 14 de enero, fueron acuchillados por los militares después
que cayeron sin vidas y presentaban golpeaduras y quemaduras. Sus
familiares denunciaron que las autoridades se ensañaron contra sus cadáveres y
los masacraron aunque ya estaban muertos, para hacerle a los cuerpos lo que no
se atrevieron a hacerle cuando estaban vivos. A todos trataron de cortarle las
cabezas, de acuerdo a las señales que presentaban en el cuello, que habían sido
seccionados casi totalmente.
Aquel día la sociedad se mantuvo en vilo a la
espera del desenlace con la creencia de que con un operativo tan masivo
de policías y militares los guerrilleros urbanos iban a ser capturados vivo,
pues se entendía que sólo había que esperar que se les acabaran las municiones,
y porque se les tenía en “un callejón sin salidas”, pero a decir de la revista
Ahora, la opinión pública entendía que la decisión de aniquilarlo se debió a la
orientación de los consejeros militares extranjeros. Igual opinión externó el
Profesor Juan Bosch en un discurso del 13 de enero en el que analizó el hecho
de sangre. La prensa publicó la presencia de un avión de guerra norteamericano,
y se dijo que prestó apoyo logístico a los militares utilizando técnicas que
permitían con precisión la ubicación del grupo de revolucionarios. Estas
informaciones fueron categóricamente desmentidas por el jefe de la Policía
Nacional y por la Embajada de los Estados Unidos.
Mientras se sucedían los combates y los
familiares y amigos de los revolucionarios se encontraban en las proximidades
de la zona de enfrentamiento tratando de buscar una salida que preservara las
vidas de los izquierdistas, una comisión negociadora formada por el rector de
la UASD Rafael Kasse Acta, el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Luciano
Storero, Rafael Herrera director del Listín Diario y Germán Emilio Ornes
director de El Caribe, solicitaron una cita con el doctor Balaguer para evitar
las muertes de los jóvenes. La cita fue concedida para las seis de la
tarde, después que los militares habían terminado con la vida de los miembros
de los Comandos de la Resistencia.
Final de los enfrentamientos
Al caer la tarde de aquel 12 de enero, fueron
contabilizados 12 muertos y 7 heridos, entre estos últimos un primer teniente y
un sargento mayor. Además la policía realizó redadas y apresó jóvenes
vinculados con Amaury, entre ellos el auditor de la UASD, quien sirvió de
garante al estudiante que alquiló la casa donde cayó Amaury y sus compañeros.
Se interrogó además al estudiante Cesar A. Félix Santana, quien había
sido detenido próximo al kilometro 14 de autopista Las Américas, antes de que
se iniciaran los combates. Todos fueron acusados de cómplices de los caídos.
Las preguntas hechas por Orlando Martínez al Jefe
de la Policía, general Neit Rafael Nivar Seijas, y publicadas en la revista
Ahora numero 428, del 24 de enero de 1972, ayudan a entender parte de los
detalles de este acontecimiento y la situación derivada de aquel
acontecimiento. Las preguntas fueron contestadas por el general negando
las que guardaban relación con los estados Unidos y justificando las vinculadas
con las muertes de los revolucionarios: “Algunos dicen que después de la muerte
de los acusados del robo al Royal Bank of Canada, su prestigio,
especialmente en las capas medias de la sociedad, ha descendido notablemente.
¿Qué opina usted sobre el Particular?”, “Se dice, al mismo tiempo, que
los sectores económicos poderosos vieron con agrado la forma en que fue conducido
la operación de cerco y aniquilamiento contra esos jóvenes.
¿Tiene usted algún
interés especial en ganarse el apoyo de esos grupos?”, “¿Es cierto que, además
de capturar a los implicados en el asalto al Royal, los cercos realizados
buscan probar las tácticas de contrainsurgencia que enseñaron los asesores
militares norteamericanos a las Fuerzas Armadas y Policía dominicana?”,
“Solicitó usted la denunciada colaboración norteamericana en la operación
que culminó con la muerte de cuatro miembros de los Comandos de la
Resistencia?”, “Existen dos tipo de cerco: uno que persigue el aniquilamiento
del adversario y otro que trata de conseguir su rendición por medios
persuasivos. Si los cercados se encontraban en incapacidad absoluta de ir a la
ofensiva, ¿por qué no se utilizó el segundo?”, “En los últimos días se observa
un cambio de actitud de la Policía en sus relaciones con la población
(entierros dispersados a tiros, golpeo de detenidos, intenso patrullaje de las
calles, dificultades de los periodistas para desempeñar su labor), que recuerda
en gran medida la adoptada por la anterior jefatura, ¿Cuales razones han
producido ese cambio?”, “En los últimos allanamientos la Policía ha continuado
la repudiada práctica de incautarse los libros de carácter marxista, ¿Se debe a
instrucciones suyas o a acciones individuales de algunos policías?”,
“¿Por qué no se termina de una vez y para siempre con esa actitud medieval?”.
“¿Cree usted justo que se inculque en los
miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que su principal misión
es luchar contra el comunismo?”, “Amplios sectores de la oposición han
denunciado la existencia de una ramificación de la Agencia Central de
Inteligencia de los Estados Unidos en el país, ¿Si la Policía Nacional constata
ese hecho, tomaría medidas contra ella?”, “¿No le parece a usted ridículo
el despliegue militar realizado para enfrentar a Amaury y Virgilio Perdomo?”.
La muerte de Amaury Germán y sus compañeros en la
autopista de Las Américas llevó de inmediato al debate y al cuestionamiento
público, todo lo relativo con los métodos y tácticas de luchas de las
organizaciones revolucionarias de América Latina y en especial de la República
Dominicana. Juan Bosch se refirió a estos aspectos en su discurso por Tribuna
Democrática, órgano radial del PRD el 13 de enero, diciendo: “Los
acontecimientos de ayer vienen a remachar lecciones muy duras que están
recibiendo desde hace años los jóvenes revolucionarios de la América Latina.
La
lucha por la liberación de nuestro país requieren que se usen métodos
apropiados”; contrarios a Bosch otros entendían que sí cuatro jóvenes
resistieron 15 horas combatiendo contra tropas técnica y numéricamente
superior, con diez grupos como ese se derrotarían las fuerzas del gobierno y se
instauraría un régimen revolucionario.
El futuro se encargaría de confirmar o negar ambas posiciones.
El futuro se encargaría de confirmar o negar ambas posiciones.




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