Es fin de semana y, al entrar la noche, la emergencia
del hospital Darío Contreras empieza a tener un movimiento que rompe
con lo habitual. La llegada de accidentados, en su mayoría jóvenes
menores de 25 años, activa al personal médico y de enfermería.
Las emergencias llegan de todas partes a este centro especializado en
traumatología y recién reconstruido por el gobierno con una inversión
de unos RD$1,600 millones, como es el caso de un joven 21 años de edad,
quien llegó al nosocomio con traumas debido a un accidente ocurrido en
la avenida 25 de Febrero de Santo Domingo Este y un adolescente en
similar condición desde la autopista Duarte.
Para las 10:00 de la noche la sala de emergencia ya luce
congestionada, con al menos siete jóvenes recibiendo asistencia a causa
de accidentes de tránsito.
Un detonante de estos accidentes es la ingesta de bebidas
alcohólicas, aunque no existe ningún mecanismo para determinar si ha
sido la causa directa del suceso.
En el Darío Contreras, al igual que en el hospital Ney Arias Lora,
también especializado en traumatología, se pudo constatar que a la hora
de llegar un paciente no se le hace una prueba de alcohol. No existe
ningún parámetro para saber por qué causa llegó, pues en ambos centros
asistenciales no se registra ese aspecto.
El experto en seguridad vial, ingeniero Mario Holguín, indica que la
Ley 241 sobre Tránsito Terrestre prohíbe la ingesta de alcohol mientras
se conduce.
Se puede comprobar el grado de intoxicación de los pacientes mediante las pruebas por alcoholímetros y de sangre.
Holguín, quien preside la Fundación Red de la Dignidad (FundaRed),
una institución que promueve la seguridad vial, refirió que 47% de los
datos que recoge la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) en los
lugares donde ocurren accidentes son incompletos.
Consideró que hace falta un observatorio que permita coordinar con
las diversas instituciones que recogen datos de accidentes a escala
nacional, para contar con un registro apropiado de estos eventos y
tenerlos a la mano al momento de diseñar políticas preventivas.
Citó que en diciembre del año pasado ocurrió un accidente en el
puente Golden Gate, en California, Estados Unidos, y la institución que
se encarga de recolectar las informaciones lo primero que realizó fue
una investigación para determinar por qué murió uno de los involucrados.
El experto refirió que en los 71 años de existencia del puente habían
muerto 36 personas y, fruto de los datos que fueron recopilando, se
determinó que la mayoría de los vehículos chocaban de frente, lo que
llevó a las autoridades a colocar un muro para separar carriles en la
estructura y de esa manera bajó el número de accidentes.
“Esto deja dicho que si existe una institución que maneja la política
de seguridad vial se puede lograr controlar el número de víctimas
fatales en algunas zonas específicas, teniendo autoridad necesaria para
la construcción de la obra. Al país le hace falta una institución como
esta”, añadió.
Hospitales
Según datos sobre los accidentes de tránsito de los últimos siete meses, en el hospital traumatológico Ney Arias Lora se han registrado 5,542 atenciones de emergencias por esta causa, en su mayoría a conductores de motocicletas, con un total de 193 fallecidos.
El médico de Emergencia en ese centro, David González Sapej, explicó
que a la hora de llegar un paciente no se le hace ningún tipo de estudio
para determinar el nivel de alcohol que éste ha ingerido. “Se sabe si
han ingerido alcohol por el aliento y por lo que informan sus
familiares”, agregó.
El especialista reveló que en este centro traumatológico 80% de los
accidentados regularmente oscilan entre 15 y 25 años de edad, además de
que en la mayoría de las veces las personas que llegan alcoholizadas han
utilizado alguna otra sustancia ilícita.
Mientras, el director del hospital Darío Contreras, Gabriel de Jesús
Aponte, dijo que “día tras día este hospital recibe de 60 a 70 personas
por accidentes de tránsito, de los que 90% son jóvenes menores de 30
años. De estos, en el 65% la causa principal del accidente es por
ingesta de alcohol”, pese a que aclara que no son sometidos a esa prueba
porque “no existe ese protocolo”, a su juicio una de las debilidades de
la ley de tránsito.
Desde la reapertura del centro en marzo de este año hasta la fecha,
se han registrado 37 muertes por accidentes de tránsito en el Darío
Contreras.
La mayoría de los accidentados que son atendidos en ambos centros
provienen del Gran Santo Domingo, especialmente con fracturas abiertas
de las piernas y traumas cerebrales.
Un 53% son conductores de motocicleta y 47% de otro tipo de vehículos.
Las vías de la muerte
En el 2012 se realizó un estudio que arrojó que República Dominicana tiene 182 tramos peligrosos que suman 4,000 kilómetros.
Holguín sugiere realizar una auditoría de seguridad vial que vaya más
allá de los decesos y que permita determinar científicamente qué
provocó el accidente, las condiciones de las carreteras, horas en que
ocurren con más frecuencia los eventos y peligrosidad de algunos tramos.
Criticó que en los fines de semana largos se levante la restricción
para el consumo de alcohol, lo que aumenta el número de víctimas.
Estadísticas mundiales
En 2007, en Ginebra, Suiza, re realizó un estudio sobre el impacto de los accidentes en los jóvenes a escala mundial. A raíz de la investigación se produjo la Declaración de los Jóvenes sobre Seguridad Vial para llamar la atención de que los traumatismos causados por accidentes de tránsito son la segunda causa de muerte, en orden de importancia, de los jóvenes de 10 a 24 años de edad.
De los 1,2 millones de personas que anualmente pierden la vida en
accidentes de tráfico, casi la tercera parte son jóvenes menores de 25
años. Más del 90% de los accidentes mortales ocurren en países de
ingresos bajos y medianos.
DEBILIDADES DE LA LEY DE TRÁNSITO 241
Para Holguín, otra de las debilidades de la ley es el bajo monto por infracciones cuando se conduce bajo los efectos del alcohol –apenas 1,667 pesoscantidad que casi nunca se paga, aunque quede vivo el conductor.
La ley dominicana es bastante permisiva porque ni siquiera contempla
que el pasajero de motocicleta deba llevar su casco, y lo mismo pasa con
el cinturón de seguridad, el cual solo es obligatorio para los
pasajeros delanteros, pero no para los de atrás. Sin embargo los
pasajeros de atrás, está comprobado que a la hora de un siniestro
resultan ser los más afectados.
Consideró que en el país existe un subregistro al momento de
cuantificar los accidentes de tránsito, ya que Amet el año pasado
determinó que hubo 1,855 víctimas fatales, pero también otras
instituciones manejan cifras diferentes.
Otro aspecto que incide en el subregistro, precisa Holguín, es que
las personas que no fallecen al instante quedan fuera de las
estadísticas por accidentes. “Los que fallecen antes de los 30 días
deberían contabilizarse. Si murieron 1,855 al instante, no se puede
calcular la tasa de mortalidad hasta los 30 días de ocurrencia del
accidente. A los 1,855 que murieron al instante debe agregárseles
alrededor de 2,000 que son los que ocurren después”, dijo.

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