Cuál sería la noticia que ¿el gato se coma al ratón? o que ¿el ratón se coma al gato?… podríamos iniciar con esta premisa si el objetivo fuera analizar un título noticioso, pero no, hoy hablaremos sobre la responsabilidad social que nos atañe respecto a la información que ofrecemos a nuestros televidentes o radio oyentes.
A diario vemos en la televisión o escuchamos en la radio “noticias” que a nadie les interesan, pero se ha permitido, como un modo de “llevarles información cirquera al público” que roza con el sensacionalismo, la falta de objetividad y la poca responsabilidad, que nada aporta al sentido común, sino mas bién, adormecen a las personas para que no piensen en la penosa realidad en la que viven.
De igual modo, la búsqueda desesperada de ratings y el afán de conseguir dinero con programas que destruyen la moral y las buenas costumbres, están dejando atrás la responsabilidad histórica de educar u orientar en beneficio de las grandes mayorías, lo que precisa del uso adecuado de un micrófono o de un espacio televisivo.
No buscamos bajo ningún concepto, enjuiciar la capacidad ni mucho menos la labor de las personas que utilizan estos espacios como "Modus Vivendi", pero es sabido por todos, que la televisión y la radio están plagados de personas carente de una cultura general, que no están preparado del rol histórico de deben desempeñar en procura de preservar la integridad familiar en el equilibrio social.
Estamos haciendo más vulnerable al televidente y al radio oyente, sometiéndolo en gran parte del día y la noche a expresiones e imágenes sumamente violentas y no es justo.
A diario vemos en la televisión o escuchamos en la radio “noticias” que a nadie les interesan, pero se ha permitido, como un modo de “llevarles información cirquera al público” que roza con el sensacionalismo, la falta de objetividad y la poca responsabilidad, que nada aporta al sentido común, sino mas bién, adormecen a las personas para que no piensen en la penosa realidad en la que viven.
De igual modo, la búsqueda desesperada de ratings y el afán de conseguir dinero con programas que destruyen la moral y las buenas costumbres, están dejando atrás la responsabilidad histórica de educar u orientar en beneficio de las grandes mayorías, lo que precisa del uso adecuado de un micrófono o de un espacio televisivo.
No buscamos bajo ningún concepto, enjuiciar la capacidad ni mucho menos la labor de las personas que utilizan estos espacios como "Modus Vivendi", pero es sabido por todos, que la televisión y la radio están plagados de personas carente de una cultura general, que no están preparado del rol histórico de deben desempeñar en procura de preservar la integridad familiar en el equilibrio social.
Estamos haciendo más vulnerable al televidente y al radio oyente, sometiéndolo en gran parte del día y la noche a expresiones e imágenes sumamente violentas y no es justo.
Sin embargo, advertimos que los medios de comunicación, han tomado un rumbo equivocado producto de la insensibilidad de personas que hacen uso de estos espacios para lucrarse desinformando a la población.
Lo adormecen para que (el pueblo) acepte las políticas de inequidad y corrupción dependiendo del sector económico que represente.
No podemos excluir a los dueños de medios que sin lugar a dudas son una pieza clave para el adecentamiento de tan importante oficio, que en gran parte de los casos, solo le interesa quien pueda pagar el arrendamiento de un espacio, quitándole la oportunidad a los periodistas honestos y objetivos a que puedan ejercer un rol protagónico en el sistema democrático dominante, dando paso a comercializadores capaces de vender su alma al diablo por unas cuantas monedas en el peor de los casos.
Afortunadamente, las redes sociales han servido de contrapeso a los medios de comunicación visuales y auditivos, dando un giro vertiginoso en el manejo de la información, gracias a estos espacios sociales, la noticia es que cada vez, más rápida y socializada.
El que ejerce el oficio de comunicar con responsabilidad debe ser sumamente cauteloso con cualquier metedura de “pata”, pues, sería pública y notoria, por eso hay que andar con pies de plomo, ser delicados de no ponerles ni quitarles a la información que se maneja, debido a que la gente ve, oye, habla y evalúa.
No obstante y teniendo en cuenta estas premisas, es indudable la influencia y el poder que ejercen los medios de comunicación en la conducta humana; y es preciso por ello, que hay que ejercer esta profesión con mucha responsabilidad de apego a la moral y las buenas costumbres y así transformar al hombre sin atacar directamente su voluntad o su libertad.
Finalmente de nosotros depende entonces, que nuestra actividad contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas basado en el entendimiento entre los diferentes actores sociales o que nuestras palabras y actos muevan masas con pensamientos colectivos significativos del rol social del sujeto, al servicio de la verdad.
El que ejerce el oficio de comunicar con responsabilidad debe ser sumamente cauteloso con cualquier metedura de “pata”, pues, sería pública y notoria, por eso hay que andar con pies de plomo, ser delicados de no ponerles ni quitarles a la información que se maneja, debido a que la gente ve, oye, habla y evalúa.
No obstante y teniendo en cuenta estas premisas, es indudable la influencia y el poder que ejercen los medios de comunicación en la conducta humana; y es preciso por ello, que hay que ejercer esta profesión con mucha responsabilidad de apego a la moral y las buenas costumbres y así transformar al hombre sin atacar directamente su voluntad o su libertad.
Finalmente de nosotros depende entonces, que nuestra actividad contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas basado en el entendimiento entre los diferentes actores sociales o que nuestras palabras y actos muevan masas con pensamientos colectivos significativos del rol social del sujeto, al servicio de la verdad.

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