Juan Alberto Antuán se graduó en 2010 de bachiller con un índice en 90
puntos, es decir, con honores, sin embargo, no tenía los recursos
económicos para ir a la universidad.
Alguien le ofreció ayudarle para pedir una beca, pero cuando solicitó
una copia de su acta de nacimiento al Servicio de Registro Civil de la
Junta Central Electoral para sacar el documento y poner una copia de
éste en el expediente, le fue denegada por lo que su sueño de ser médico
se le ha ido esfumando.
“Después de eso es un problema que me está afectando a nivel
personal, es un problema que está afectando a muchos dominicanos de
padres haitianos, es momento de lanzarnos a la calle para que la gente
conozca la situación que estamos pasando. Estamos registrados en el
Servicio Civil como otro dominicano de sangre, aunque no sea de sangre,
pero soy dominicano porque yo soy nacido y criado de aquí; yo no conozco
otro país que no sea República Dominicana”.
Yanet José tiene acta de nacimiento dominicana, pero no puede sacar
cédula, por lo que sus dos hijos, de 8 y 6 años no han podido ser
registrados o declarados. Esta mujer no trabaja y no tiene esposo. ¿De
qué vive? Sonríe y mira cabizbaja al resto del grupo con algo de
vergüenza, y es mejor no insistir por una respuesta.
Es el mismo caso de Altagracia Jean, madre de seis hijos, lo que la
motiva a “querer lograr algo, para un adelanto”. Tanto ella como sus
hijos estudian, pero teme que llegará el momento en que no podrán seguir
avanzando a través de la educación porque con la resolución 012-2007 no
puede sacar acta de nacimiento.
“Nosotros nacimos y nos criamos aquí, y nos están violando nuestros
derechos”, dice esta mujer, que junto a Yanet José y Ana María Belique
fueron las tres mujeres que engrosaron el grupo de doce personas -de,
movimiento Reconocidos- apresadas en el municipio de Monte Plata cuando
hacían una protesta pacífica en demanda de la entrega de sus documentos
de identidad.
José Charles Rosa también quiere estudiar, pero sus papeles de
identidad fueron “incautados” y no se los entregan. “Me dicen que llame,
pero cuando llamo no toman el teléfono, no creo que me lo vayan a dar,
debido a esto, no puedo trabajar ni estudiar porque no tengo documentos,
y soy nacido y criado en República Dominicana, por tanto soy
dominicano”.
Timoteo Resilis también terminó el bachillerato en 2010, como Antuán,
pero tras completar los estudios del segundo nivel no ha podido
ingresar a la universidad ni trabajar por falta de acta de nacimiento.
“Cada vez que iba me daban una cita y no resolvían el problema, ahora,
después que nosotros los presionamos, dijeron que podíamos conseguir
acta, pero era un tiempo atrasado desde el 2010 acá, y fue este año que
ellos nos dieron permiso para sacar acta de nacimiento, esos son tiempos
perdidos que me ha obstaculizado que yo no pueda realizar mis
estudios”, relata.
Nelson Yilis quiere casarse, pero no lo puede hacer de manera formal
porque no le expiden copia de acta de nacimiento en la JCE.
“Me dieron el acta de nacimiento entonces cuando yo les pregunté
¿cuáles son los pasos para yo dar para contraer matrimonio con mi novia?
ellos me dijeron, “como tú estás afectado por la resolución 012,
tenemos que solicitar esa acta por medio de la Junta Central Electoral,
yo fui a la Junta, donde me dieron un plazo de diez días para yo volver a
llamar, donde yo pienso que no debe ser, porque yo creo eso no puede
ser. Soy nacido y criado en República Dominicana, tengo mi cédula, tengo
mi acta, ¿por qué para yo casarme tengo que solicitarlo hacia la Junta
Central Electoral?", detalla.
Al grupo de "Reconocidos de Sabana Grande de Boyá" se unió el pastor
evangélico, Euri Cevil, cuya esposa también es afectada por la
resolución 012, pero más que un problema personal, lo ha movido la
situación de su congregación en donde varios hermanos se quieren casar,
pero no pueden por el impedimento que ha impuesto la JCE con el pretexto
de depurar el Registro Civil Dominicano. Tampoco pueden ir a predicar a
las cárceles ni a otros lugares donde es imprescindible presentar un
documento de identidad.
Apoyando a Antuán, que se ha convertido en líder del grupo, se
encontraba el adolescente Anderson Jean, de apenas 14 años. “Estoy
apoyando al barón Juan Alberto, es una discriminación que hacen a estos
jóvenes, ellos no conocen Haití, son de padres haitianos pero son
dominicanos”, cuenta. Jean nació y ha vivido toda su vida en el país,
estudia, y hasta ahora no ha sido afectado por la resolución 012, pero
no se descarta que termine como el propio Antuán, Rosa, o Resilis.
Este grupo de jóvenes, era parte de las 42 personas que se
congregaron frente a la Gobernación de Monte Plata para hacer una
caminata pacífica exigiendo la entrega de sus documentos de identidad, y
que fueron detenidas de forma arbitraria.
Doce de ellos fueron encarcelados, entre éstos tres mujeres,
y retenidos de manera ilegal en una celda mal oliente en el destacamento
policial de Monte Plata, junto a delincuentes comunes.
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