Decenas de hombres y mujeres hambrientos se concentraron la noche de este viernes 23 de diciembre en la calle 30 Caballeros, en el sector de Cienfuegos, para participar de una cena que les brindaba el presidente de la República, Leonel Fernández Reyna y la primera dama Margarita Cedeño de Fernández. La espera fue larga, pero a los moradores de Cienfuegos, esto no los amilanó y se portaron como súbditos pacientes y obedientes, hasta ver a la pareja presidencial subir al escenario a las 8:25 de la noche. El acto estaba pautado para las 7:00 de la noche, pero habían llegado antes de ponerse el sol para poder asegurar un lugar en la mesa.
El mandatario y su esposa, quien es además la candidata vicepresidencial del Partido de la Liberación Dominicano (PLD), llegaron una hora y 25 minutos después de la hora pautada, pero esto no fue motivo para que los invitados perdieran el entusiasmo (después de todo, no todas las noches un pobre puede cenar junto al hombre más poderoso del país ni estar cerca de él).
Para que el hambre no los venciera, mientras esperaban a la pareja presidencial, conocida por su proverbial impuntualidad, se les mantuvo “picando” manzanas y uvas, y se les proveyó agua en abundancia, de mejor calidad que la que a veces llegan a sus casas por las tuberías y con la cara de El Jefe impresa en las etiquetas de las botellas…Leonel en las cajas, Leonel en las botellas…Leonel hasta en la sopa.
Después de una larga espera, el tropel de los agentes de seguridad y el anuncio de uno y otro de los alabarderos profesionales que medran alrededor del poder, los pobres dieron la bienvenida al Presidente de la República con un fuerte y prolongado aplauso. Algunos rostros reflejaban la emoción de estar tan cerca de ese hombre con tanto poder y dinero a quien muy pocos pueden ver de cerca e intercambiar palabras con él.
Una vez el “¡Señor Presidente de la República Dominicana, Doctor Leonel Fernández Reyna!”, como fue anunciado, tomó la palabra y comenzó una de sus acostumbradas pláticas didácticas –porque siempre se siente en la necesidad de explicar y enseñar a un pueblo que no sabe conceptualizar- para explicar la razón por la que cenaba este viernes en Cienfuegos.
Trató de convencer a los pobres reunidos que él se sentía feliz y orgulloso de compartir con ellos, y que la distinción y el privilegio era de él, que sentía que se había ganado el premio de cenar junto estas familias del pueblo, debido a los trabajos iniciados en esta comunidad marginada de la ciudad de Santiago.
El mandatario se esmeró en parecer un padre preocupado por sus hijos menos favorecidos por la suerte, resaltando que hizo un compromiso con esta comunidad, a raíz de la reunión del pasado 10 de octubre, y por tanto “era imposible” que no se le cumpliera al pie de la letra.
“De no haber avanzado en el cumplimiento de las obras, yo no hubiese tenido la vergüenza de venir a cenar aquí con ustedes”, señaló Fernández Reyna.
“Dios les dé mucha paz y armonía familiar. Miren hacia el futuro siempre. Y en cualquier circunstancia, ¡e pa' lante que vamos!”.
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