miércoles, 30 de noviembre de 2011

En República Dominicana cualquier chiripero gana más que un profesional

Concluir sus estudios y luego encontrar un empleo con una remuneración adecuada ejerciendo su carrera es el legítimo sueño de todo estudiante universitario.

Sin embargo, tras graduarse, un alto porcentaje de estos nuevos profesionales se encontrará con la cruda realidad del mercado laboral de nuestro país, el cual solo les permitirá conseguir un empleo en el que obtendrán ingresos similares y a veces hasta más bajos a los que reciben personas que se dedican a distintas labores u oficios, para los cuales no se requiere ninguna preparación universitaria.

Así lo expone Nuria Piera en una historia que publicó en su programa de investigación periodística.

“Seiscientos dólares es lo que gana un médico, posiblemente uno de los salarios más deprimidos en el ambito de la salud en el continente americano en Occidente”, dice el doctor Senén Caba, presidente saliente del Colegio Médico Dominicano (CMD).

Este salario de 600 dólares, según compara Nuria, equivale a unos 23 mil pesos mensuales. Es decir, que un médico que tuvo que permanecer por lo menos 6 años estudiando en una universidad para conseguir su título, recibe un sueldo similar o menor a los ingresos que, por ejemplo, puede generar al mes un hojalatero, quien para aprender dicho oficio no tuvo necesidad ni siquiera de asistir a un instituto técnico.

“Nosotros somos parte de la artesanía, nosotros el sueldo oscila entre 25 y 30 mil al mes”, dice el hojalatero José Orlando Sarita.

La lista de los trabajadores informales que generan ingresos que rondan o superan los 20 mil pesos mensuales es bastante larga, pasando desde motoconchistas y fruteros hasta parqueadores de vehículos.

Francisco Dominguez Brito, ministro de Trabajo, propone que las universidades, en especial la estatal, renueve totalmente su oferta hacia los jóvenes y ponga una serie de restricciones a carreras que en este momento no son necesarias para el desarrollo productivo y que al final los egresados de esas carreras no van a tener un empleo de calidad con buen salario.

Las estadísticas oficiales, que hablan de un nivel de desempleo de un 14%, el cual se dispara hasta el 34% en los segmentos más jóvenes de la sociedad, se presenta como otro escollo que lleva a nuestros profesionales a conformarse con bajos sueldos.

Madeline Medrano, estudiante de derecho, espera ganar “de 20 mil en adelante, 19 mil, 15, pesos, yo creo que 15 en adelante sería lo más correcto”.

En el país no existe una estructura salarial en el cual se pueda ubicar el rango de ingresos que percibe un individuo de acuerdo a su profesión. Más bien este tema está regulado por los vaivenes de oferta y demanda del mercado y la discreción de las empresas.

Lo cierto es que hasta tanto no se priorice la formación de profesionales y técnicos de acuerdo a las verdaderas necesidades de la nación y además, que tanto el Estado como la clase empresarial tomen conciencia en torno a que lo más importante en la sociedad y en cualquier institución es su capital humano, seguiremos graduando profesionales que conseguirán un trabajo, sencillamente para seguir pasando trabajo...y esto si es que logran conseguir el empleo.

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