La caída de los ingresos del Gobierno en lo que va de año ha sido de 50 mil millones de pesos y por ello la urgencia de la reforma fiscal, afirmó un asesor del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.
El economista Luis Reyes justificó la iniciativa, dirigida a gravar con 1 por ciento los activos del sistema financiero, los juegos de azar y el servicio de televisión por cable, con lo que se incrementaría de 13 a 15 por ciento del producto interno bruto (PIB) la presión tributaria.
Sus datos lucen contradictorios con los de su propio gobierno, que asegura que con las medidas impositivas pretende recaudar el equivalente a 0.5 por ciento del PIB, o sea, alrededor de 9,500 millones de pesos conforme al producto interno bruto del año pasado.
A su entender el paquete fiscal producirá mayor bienestar entre los dominicanos, porque afectará a sector con mucha capacidad económica y no a los más pobres.
En una nota que recoge las declaraciones emitidas en un programa de televisión, Reyes dijo que la reforma había sido planteada “de manera implícita” por el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde la firma del acuerdo stand by en el 2009.
Se mostró convencido de que el impuesto a los activos financieros es el aspecto más importante del paquete y a través del mismo se recaudarían unos 5,700 millones de pesos.
Admitió que esa medida incrementará las tasas de interés bancarias, lo cual “provocaría un enfriamiento deseable de la actividad productiva” para mantener la estabilidad macroeconómica en momentos en que el déficit de cuenta corriente de la balanza de pago se acerca a los 5 mil millones de dólares.
En cuanto al impuesto sobre la vivienda suntuaria, que ahora se aplicará al conjunto de los bienes inmobiliarios que reúna una persona, Reyes estimó que aportará unos 500 millones de pesos.
A su entender, para convencer a la población, los funcionarios lo que deben hacer es informar a la población y a la vez, sentarse con los sectores productivos y explicarles sobre los riesgos de un posible rompimiento con el FMI.
Vaticinó que si el Gobierno no mejora sus ingresos vería colapsar su capacidad de pago, lo que le acarrearía exigencias en divisas que el Banco Central no estaría en condición de suplir.
Recordó que el compromiso con el FMI, y está consignado en el Presupuesto General del 2011, es reducir el déficit fiscal en 22 mil millones de pesos (1% del PIB)
Aseguró que el gobierno no tiene de dónde más recortar gastos, y que mientras eso ocurre no se observa una mejoría en las recaudaciones.
Las cifras de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) al 3 de mayo (vea informe mensual de ingresos) la relación entre estimación y monto recaudado en los primeros cuatro meses del año produjo un déficit de 5,342 millones de pesos, lo que atribuye al hecho de que en el Presupuesto General hay medidas pendientes de aplicación que generarían más recursos.
Sin embargo, y también contradictorio con la posición de Reyes, lo recaudado hasta el 3 de mayo con relación al mismo período del 2010, produjo un superávit de 4,006 pesos.
De éste juego de cifras podría intuirse que más que el desplome de los ingresos tributarios, tendría que hablarse de "fallida previsión de ingresos" por parte de los economistas del Gobierno, y por otro lado, gastos excesivos que han contribuido al déficit fiscal en tiempos de crisis.
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